Escritores - Poesía & Relato Géneros Jonhglenn Flores Relato

La resaca de lo vivido

La tarde tenía el aura triste, que hasta daban ganas de dejarme llover por dentro, esa noche la extrañe como nunca antes lo había hecho, quizás porque era la primera vez que había decidido en definitiva ausentarme de casa, quería pedirle que viniese conmigo, sabía que no tenía más que ofrecerle que las ganas de amarla. La noche anterior a ese día jueves del cual guardo el recuerdo, después de besarla con una pasión desenfrenada, decidí que ella estaría mejor junto a su familia. En el fondo sabía que lo más probable era que esa noche fuese la última que la tendría tan cerca y que después de ello, estaría condenado a imaginarla en cada día de mi vida, a amarla en mis noches donde me sobresaltaron los sueños junto a ella. Y eso pasó.

Años después, entendí que las despedidas dolían un poco más de lo que creía, eran como cicatrices en el alma, pero era necesario soltar a las personas.

En varias noches, la busqué en mis sueños, la veía frente a mí, pero ella no me recordaba o no me reconocía, a veces le hacía señas para que viera, a pesar que tenía la mirada en dirección hacia mí no lograba encontrarse con mis labios, que tenían las ganas intactas de darle los besos que a kilómetros de ausencia nos debíamos. Tal vez ella también soñaba conmigo, pero en un sueño distinto, donde ese yo de sus sueños probablemente hablaba con ella, vaya uno a saberlo. Lo cierto, es que siempre existe una vida a la cual queremos volver.


A veces, revisaba mi teléfono e intentaba llamar a alguien a quien pudiera de verdad contarle algo y que no se inmutaba al escuchar, y la única persona a la cual podría hacerlo no estaba conmigo, tampoco tenía su número de teléfono guardado, es patético saberlo, subía y bajaba la pantalla táctil de mi celular buscando un nombre entre los contactos que tenía que fuera capaz de tomarse su tiempo y escucharme, solo quería eso. Me hubiera gustado tener su teléfono en mi celular, pero jamás se lo pedí, que difícil resultó vivir lejos de ella, después haber vivido días fascinantes.

Jamás coincidimos en el mismo sueño, pero si en la misma vida, con las mismas ganas de amarse, con los mismos miedos, con el corazón que nunca lograba enamorase de alguien más que no fuera de lo vivido junto a ella. Una vida tan efímera, que nos fue arrancada de las manos como un juguete que no era nuestro.

Antes de conocerla la imaginé hasta el cansancio, la busqué tantas noches en mis sueños, la esperaba toda la noche con la esperanza que al despertar encontrarla durante el día, pero ni aun así lograba ni siquiera imaginarla, sabía que existía en alguna parte, que vivía sin mí en algún lugar. Al despertar de cada sueño me preguntaba por qué tardaba tanto, sin saber que era yo quien quería apresurar al destino y que de algún modo este se encargó de preparar su llegada cuando menos lo esperaba, dispuesta a hacerme el hombre más feliz sobre este vasto universo donde existimos, y solo bastó un minuto de su tiempo, para recordarla una vida entera.

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