Escritores - Poesía & Relato Jonhglenn Flores

Siempre, bajo la misma luna

En varias ocasiones, he intentado escribir sobre esa estela luminosa que dibuja la luna en el agua; han sido como emociones salidas del renglón, emociones que se han sentido como un abrazo en calma de los atardeceres en el mar, que han dolido como el no te vayas de mi lado que no alcancé a pronunciar o el estamos a tiempo para que te marches, interminables como las noches donde no logré conciliar el sueño y los amaneceres se volvieron eternos. Han sido como la habitación llena de recuerdos donde tan solo me detenía en la carta de despedida que escribía y que nunca tuve el valor para terminarla, la misma en la que antepuse su nombre en la primera linea.

Un día sonó el teléfono y lo primero que escuché fue:

—Hoy la luna se ha dejado ver desde la plaza de armas de mi ciudad, y he pensado en ti como en ningún otro momento.

Por un momento no supe que decir, solo atiné a sonreír.

—Me hubiera gustado que estuvieses aquí, conmigo.

Prolongué mi silencio, y mientras sonreía me imaginé de su lado viendo la luna, mientras pensábamos en todo y hablábamos de nada, donde el estar con ella bastaba, porque si había algo que tenía claro era que no eran los momentos sino con quien compartía esos momentos lo que hacía la diferencia.

Por una corta vida llena de prolongados recuerdos, Ella fue quien logró conocerme un poco más que yo, era a quien no tenía que contarle las cosas para saber como estaba, con quien el “Estoy bien”no funcionaba; quien sabía de memoria mis dos colores favoritos; quien disfrutaba ver la luna como nadie más lo hacía y la que a toda costa logró reinventarse mi plato favorito. Nadie como ella disfrutaba correr bajo la lluvia, amaba más el otoño que el invierno y bajo su piel morena guardaba sus miedos que no compartía con nadie, mientras yo guardaba los abrazos bajo una despedida irrenunciable. Como el secreto mejor guardado sabía cuanto añoraba los días de luna, y a pesar que nunca coincidimos en una noche de luna llena, solía enviarme fotografías que alimentaban la nostalgia de su propio recuerdo.

Siempre, hemos vivido bajo la misma luna, bajo el mismo cielo, pero no siempre hemos compartido la misma vida, y jamás pudimos disfrutar el mángata, que no logro describir, porque cada vez que lo intento me pierdo en mi olvido atiborrado de su recuerdo.

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