El último de la clase

Hace poco recibí una grata noticia y me hizo recordar mi paso por las aulas donde forme mi carrera, ahí conocí al buen Pepe. Pepe, era un joven no muy aplicado, para decirlo en términos de futbol, su rendimiento era abajo de media tabla. Hubo muy buenos estudiantes en nuestro grupo, tanto así que, antes de terminar la carrera ya algunos hacíamos nuestros primeros trabajos como operadores de máquina.

En la metamorfosis de una mariposa, en la última etapa, Todas las orugas terminarán por ser mariposas y volarán. No es así, cuando uno hace una carrera profesional, al terminar no todos la ejercemos, por diferentes razones, algunos optan por hacer otra carrera, o trabajar en otra actividad.

Luego de graduarnos, cada uno tomo su rumbo y nos dejamos de ver, como en toda carrera están los que destacan, los regulares y los que todos piensan que no lo lograrán . En ese grupo se encontraba el buen Pepe.

No recuerdo cuando fue la última vez que nos vimos y justamente la grata noticia de la cual hable al inicio, es del joven en mención, aquel que muchos decían no lo lograra. Es operador de una increíble máquina de última generación y nada menos que en una de las mejores empresas del Perú, cualquiera no maneja una de estas máquinas tienes que ser muy competente, casi excelente en la profesión, para que la gerencia te de un voto de confianza.

Estoy seguro qué ha primado la perseverancia y a pesar de que no le tenían confianza, él si se la tuvo, se preparó, se perfecciono, hasta que llegó su oportunidad. Como plasma el título de un libro “El éxito no llega por casualidad” y en cuyas páginas se lee, que si estás preparado las oportunidades son tuyas.

Muy por el contrario, lado opuesto al demerito, quien se prometía ser el mejor desde su llegada a las aulas, con un trabajo realizado en campo, comparado con el resto de los compañeros, llegando a obtener una instrucción en el viejo continente, desperdicio cuanta oportunidad le brindo la vida, los malos hábitos, el desenfreno, el descontrol, las malas decisiones de una coyuntura equívoca lo hicieron declinar y perder muchas oportunidades en su lado profesional.

En esos años me encontraba muy joven, inexperto cegado por los placeres de la vida, impactado por lo desconocido, muy amigo del alumno que parecía destacar, tome una decisión acertada para desprender lo indebido de mi camino. Nunca me arrepentí de aquella decisión, muy a pesar de tener solo 19 años, tome una de las mejores decisiones para ese entonces, es irrefutable que extrañe al amigo durante muchos años, sabía que estaba caminando ante una mala influencia, era necesario desaforarlo.

Recuerdo el cuento de una rana, donde la rana cayó en una olla de leche, sus amigas lloraban y le decían deja de patalear que nos haces sufrir, sin embargo, ella no dejaba de patalear, al cabo del tiempo la leche formo espuma y grumos, sobre los cuales la rana se impulsó y logro salir. Sus amigas le dijeron, no nos escuchabas, te decíamos que pares ,que nos hacías sufrir.

A lo que ella respondió, yo pensé que me decían que no pare de patalear.

No cabe duda de que, como el caso de la rana, el buen Pepe, transformo los, no lograra, “por tu puedes, prepárate, solo es cuestión de tiempo”.

Felicitaciones maestro.

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