Último obstáculo

Al revisar pasajes de mi vida me es innegable no poder ser agradecido con la vida, nunca imaginé vivir experiencias tan maravillosas y tener que saltar tantas vallas para lograr lo obtenido. No voy a negar que durante este tiempo caí muchas veces, pero estas caídas fueron para tener un mejor impulso.

A diario, hago una análisis de lo vivido y considero que la felicidad está en el día a día, en los pequeños detalles que secundamos a propósito, en los momentos en familia que siempre resultan los mejores. Mi felicidad se resume en la vida que disfruto de tu lado, del lado de los míos.

Cómo no ser agradecido si te tengo a mi lado, a veces distante de cuerpo, pero siento que estoy contigo a cada momento, así me lo haces sentir y es bueno saber que puedo contar contigo. A cada instante siento un amor correspondido que me llena de regocijo.

Nadie sabe los ratos amargos que nos tocó vivir, tuvimos que pasar por mucho para aprender a amarnos con cada defecto, para entender que no solo bastaba decir te amo, había que demostrarlo.

Decía mi maestro: “Dar para recibir”, una de las tantas frases que calaron hondo en mí, que se hicieron parte de mi léxico, de mi forma de ser y de mi forma de vivir. Quizás eso siempre fue un plus en mi personalidad, cosa que siempre le agradezco. Esto me ayudo mucho, abrió muchas puertas en todos los aspectos de mi vida y sin darme cuenta esto ya era innato en mi.

No se en que momento perdí la brújula de mi camino, un camino que ya estaba marcado que había costado mucho trazar. Un camino en el que los colegas profesionales me consideraban bueno, lo estaba dejando de lado, tantos años de experiencia laboral, 2 décadas para ser puntuales, para apostar por un ideal, a veces, es difícil salir de esta zona de confort que a tantos nos acomoda la vida.

En ese distanciamiento a lo ya adquirido encontré otras cualidades que no había percibido, afloraron sentimientos encontrados intentando regresar en busca de lo que estaba dejando, por temor a lo nuevo, a lo que venia, inseguridad propia cuando ya no estás sólo en el sendero de la vida, pero el entusiasmo y anhelo de conseguir mejores frutos hicieron desistir este retorno.

Me encuentro en la mejor cosecha de mis sentimientos y acciones, en el mejor pasaje de mi vida, quisiera detener el tiempo y empezar a fotografiar cada momento vivido, para guardarlos en el álbum de mi memoria o en algún álbum de fotos que nunca programe comprar. Guardar episodios que quizás nunca logre grabar, menos capturar porque así de fugaz es la vida.

Dicen que el tiempo y los años son los mejores maestros. Y como no serlo, si en esta montaña rusa que es la vida, algunas veces te toca estar abajo y otras muy arriba, nuevamente continuará su camino este carruaje.

La idea es no rendirse ante cada tropiezo y tampoco abrumarse, menos aún llenarse de vanidad por cada triunfo. Vanidad y ego que te pasarán factura, estos obstáculos son dos vallas mas que tocará saltar. Espero la vida me dé una tregua y poder saltarlas nuevamente, tengo la seguridad que los años y la vida me disciplinaron y esta vez no volveré a tropezar.

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