Escritores - Poesía & Relato Géneros Johnglenn Flores Relato

Nunca fuimos familia

Siempre estuve a la espera de verla llegar, de que un día cualquiera entrara por la puerta, que sin avisar nos sorprendiera la vida. Entonces, no entendía los mecanismos del tiempo. A mi edad, algunas cosas no tenían lógica, ya que todos se ocupaban de lo suyo y dejaba a la suerte lo que con certeza le daba sentido. La familia.


Mi padre estaba siempre ocupado en ese ir y venir que apenas tenía tiempo para nosotros. En algunas tardes nos veía correr tras un balón de fútbol en un espacio reducido frente a casa −que convertíamos a nuestro agrado en un campo de fútbol−, creo que su sexto sentido nunca lo desarrolló como para entender algunas cosas más allá de la lógica. Yo, Fingía estar cansado de correr y lo veía mirarnos con un orgullo enfocado en su propia arrogancia, la cual he heredado y la he mantenido por decisión propia.


Desde niño soñaba con mi independencia. A diario luchaba con mis miedos e incertidumbres que los confundía fácilmente con insomnio. Quería desterrarme, exiliarme por decisión propia. Quería encontrar sentido a las situaciones que escapaban de mi escasa comprensión a esa edad.


Tampoco quería arrastrar a alguien conmigo no sabía que abismo me tocaría. Aunque me hubiera gustado tener siempre a esa persona con la que he sentido la vida de una forma inexplicable. Ya no quedan vidas como esa.
Con el pasar de los años, dejé de prestarle importancia a ciertos detalles.

Decidí mostrarme parco e insulso a ciertas emociones. Por ello, cuando vi llegar de visita a mi hermana mayor, y como una especie de reproche, la saludé levantando las manos con los dedos extendidos para luego seguir de largo acentuando un poco más mi ingratitud y egoísmo. Desde aquella vez no la volví a ver. Es más, creo que renuncié a sentarme a hablar con ella de cosas que no habíamos vivido. Éramos hermanos, pero no éramos familia.


Nunca recibí una llamada de ella. O una carta. O un saludo personalizado.


Tuvieron que pasar muchos años para entender la vida de otra forma. Veintiocho años para ser exactos. Aún conservo algunos miedos que ni logrando la independencia se esfumaron. A esta edad, he perdido muchas cosas en mi vida, y pueda que la vida ya no sea la misma. Sin embargo, me he acercado a mi hermana mayor, y descubrí que ella adoptó la familia con un término distinto, algo que iba más allá de tener el mismo apellido.


El título de familia va más allá de llevar un apellido. Es estar presentes en el compartir de un almuerzo o el funeral de un ser querido. Algo que no logramos hasta ahora. El funeral de mi padre fue uno de ellos, se despidió con la mirada y las lágrimas de algunas y la ausencia de otros, como yo.

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