Mamá está escribiendo…

Mi madre y la tecnología nunca estuvieron de acuerdo. Su relación, ha sido distante, a destiempo. No recuerdo haber visto, sus manos sobre el teclado del ordenador, tratando de escribir un mensaje.

Mi madre y la tecnología llegaron en tiempos distintos, ajenos el uno del otro, con menos grado importancia que otras cosas.

Por ello, no me imagino que al revisar el teléfono pueda ver,

«Mamá está escribiendo…»

Probablemente, sus mensajes seas los mismos, Cuídate”, “No tomes”, “Como estás” “Hola, hijo”, esta vez acompañados de toda clase de emoticones. Incluso, pueda que en el transcurso del tiempo aprenda a ignorarme jajaja…que conteste mis mensajes después de haber conversado con varios contactos a la vez. Lo sabré por el doble check azul que muestra que estoy siendo ignorado. Y luego aprenda a desactivar las lecturas para los mensajes, la última vez que estuvo conectada en el WhatsApp, a silenciar sus estados en las redes sociales, entre tantas cosas más.

Ella, disfruta la vida de otra manera, lejos de los artefactos de última generación. Y la única forma de comunicarme con ella, es mediante una llamada telefónica, que siempre son el mejor regalo de los lunes por la mañana, incluso, de un día tan desalentador como lo es el domingo.

Es por eso, que tengo la certeza de que, ella, no leería estas líneas, a menos que se las haga llegar dentro de un sobre sellado con la firma de un remitente que aun añora la vida de niño, a pesar que su mejor anhelo era crecer.

Hubo un tiempo en el cual erróneamente no hablamos tan seguido como lo hacemos ahora. Con el pasar del tiempo, he notado la diferencia. Aun así, seguimos siendo los que tras la pregunta de un ¿Cómo estás?, la respuesta sigue siendo” estoy bien”. A pesar de la confianza que nos tenemos nos cuesta admitir o lo hacemos por no preocuparnos, fingir que estamos bien, aunque por dentro estemos cayéndose a pedazos.

A pesar de que las canas han poblado su cabeza, sigue siendo la mujer de corazón noble que aún conserva los valores intactos que forjaron su carácter desde niña. Ella, es una mujer inquebrantable, que aun sueña con lo imposible, una madre que aun sacrifica su individualidad, sus sueños y metas, ya que son secundarios ante los de los demás.

Muy a menudo, le gasto una broma. A veces, se molesta un poco. Creo que en muchas ocasiones ha estado tentada a decirme “para eso me llamas” y luego colgarme el teléfono. En la mayoría de situaciones, ha sucedido cuando tocamos el tema relacionado al matrimonio. No siempre compartimos la misma idea, pero si el mismo afecto.

Es inevitable no mencionar, que la extraño, que me gustaría ver ese, «Mamá está escribiendo…» que en mi infancia hubiese sido adorable y aterrador, por la incertidumbre del mensaje. En cambio, ahora la acercaría un poco más a mi vida cotidiana.

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